Ayer se dijo...

"No importa el crítico; ni aquel que muestra las falencias del hombre fuerte, o en qué ocasiones aquel que hizo algo podría haberlo hecho mejor. El reconocimiento pertenece al hombre que se encuentra en el campo de batalla, con el rostro manchado de polvo, sudor y sangre; aquel que persevera con valentía; aquel que erra, que da traspié tras otro, ya que no hay ningún esfuerzo sin tropiezo ni caída. "
THEODORE ROOSEVELT

30/8/08

Cuaderno de bitácora: Mañana la vida será mejor que hoy

Hay periodos en la vida de cada uno, en los que el único incentivo para seguir adelante y no desmoronarte en una depresión de caballo, es saber, que la vida aun te puede dar algo más. Yo, persona de moral cambiante como el que más, siempre he necesitado imágenes, palabras o incluso canciones que ayuden a levantar el ánimo cuando esté está a casi ras de suelo.

Una de las cosas que me hacía recuperarme después de un día agotador, uno de esos días que no paras, de aquí para allá, haciendo mil cosas, de las cuales la mayoría te salen mal, era irme a la cama, agotado física y psicológicamente, y ver en la pared de mi cuarto pegada esta frase. Si, lo reconozco, la recorte de un periódico (me parece que era El Mundo, pero no me acuerdo), pero la frase me llenó de emoción. Hace clara alusión al problema medioambiental y a su más que posible solución, pero para mi, es un aliciente para saber que mañana las cosas pueden salirme mejor que hoy.




Otra cosa que hace levantarme la moral, es esta canción... mejor dicho, música. Para los poco entendidos en el tema de las bandas sonoras, esta es la música que aparece al final de la pelicula de Sergio Leone: El bueno, el feo y el malo, y consigue relajarme, animarme e incluso ponerme a tono cuando tengo que afrontar algún reto.

Y por último, cuando todo va mal, cuando nada consigue animarme, cuando mi mundo se viene abajo y parece que cada cosa que haga, que diga o piense será un acto erróneo que se volverá en mi contra tarde o temprano. Cuando los retos que tengo que afrontar parecen tan altos como el Everest, tan anchos como el Amazonas y tan duros como una travesía en el desierto, entonces y sólo entonces, hay unas palabras que consiguen subirme el ánimo. Las escribió Rudyard Kipling (el escritor de El Libro de la Selva), bajo el título de If. Quizá algunos la recordéis años atrás, en un anuncio de televisión de una petrolífera. A los más freaks, quizá les suene en boca de Abraham "El Abuelo" Simpson. El caso es que es preciosa.

Si puedes mantener la cabeza cuando todos a tu alrededor
están perdiendo la suya y culpándote a ti por ello .
Si puedes confiar en ti mismo, cuando todos los hombres dudan de ti,
pero dar lugar a sus dudas también.
Si puedes esperar y no cansarte en la espera,
o siendo engañado, no mezclarte con mentiras,
o siendo odiado, no dar lugar al odio,
y aún así no parecer demasiado bueno, ni hablar como un sabio.

Si puedes soñar, y no dejar que los sueños te dominen,
si puedes pensar, y no permitir que los pensamientos sean tu único objetivo.
Si puedes encontrarte con el triunfo y la derrota
y tratar a ambos impostores de igual forma.
Si puedes soportar el escuchar la verdad que has dicho
tergiversada por villanos, y utilizada como trampa para los tontos,
o mirar las cosas por las que diste tu vida, destruidas
e inclinarte y construirlas nuevamente con herramientas gastadas.

Si puedes hacer una suma con todas tus ganancias
y jugártelas todas a una sola apuesta,
y perder, y volver a empezar como al principio
y jamás pronunciar una queja sobre tu pérdida.
Si puedes obligar a tu corazón, nervio y fuerza
a servir a tu causa tiempo después de que haberse marchado,
y aun así resistir cuando ya no queda nada en ti
excepto una voz que te dice: "¡Aguanta!"

Si puedes hablar con la multitud y mantenerte virtuoso,
o caminar entre reyes sin perder la sensibilidad común.
Si ni los enemigos ni los buenos amigos pueden dañarte,
si todos los hombres cuentan contigo, pero ninguno en exceso.
Si puedes llenar un implacable minuto
con sesenta segundos de combate bravío,
tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella;
y lo que es más importante, serás un Hombre, ¡hijo mío!


Quizá hoy no sea uno de los mejores días de mi vida... quizá estos no sean los mejores días que he vivido, pero gracias a esto, se que lo que me espera mañana, será mejor.

24/8/08

No creo...


No creo en mis principios,
no creo en los que tu me das,
no creo en la muerte prematura
ni creo en este mundo ideal.
No creo en los sonidos dulces,
no creo en los cambios de opinión,
no creo en los caminos con cruces,
no creo en la vida sin resurrección.
No creo en velatorios sin risas,
no creo en las noches sin blanco satén,
no creo en tus dulces caricias,
no creo en barcos de papel.
No creo en los mapas del viento,
no creo en las mentiras sin sal,
no creo en las noches sin aliento,
sin sonrisas, sin besos, sin soñar.
No creo en coincidencias casuales,
no creo en escenas sin guión,
no creo en fatales vanidades,
no creo en las canciones de amor.
No creo en los corazones doloridos,
no creo en las fiestas de guardar,
no creo en los estrictos cumplidos,
no creo en cinturones de castidad.
No creo ni en romances perfectos,
ni en lujuria sin sexo
ni en los amantes de Teruel,
no creo en las verdades a medias
ni en las discusiones serias
ni en las lunas de miel.
No creo ni en los deseos impuros
ni en otro ladrillo en el muro,
ni en mis maneras de vivir;
no creo en las luces sin sombras,
ni en los whiskys sin soda,
ni en mi vida sin ti.

Elessar

17/8/08

Black

Hey...oooh...
Sheets of empty canvas, untouched sheets of clay
Were laid spread out before me as her body once did
All five horizons revolved around her soul
As the earth to the sun
Now the air I've tasted and breathed has taken a turn
Ooh, and all I taught her was everything
Ooh, I know she gave me all that she wore
And now my bitter hands chafe beneath the clouds
Of what was everything?
Oh, the pictures have all been washed in black, tattooed everything...

I take a walk outside
I'm surrounded by some kids at play
I can feel their laughter, so why do I sear
Oh, and twisted thoughts that spin round my head
I'm spinning, oh, I'm spinning
How quick the sun can drop away
And now my bitter hands cradle broken glass
Of what was everything
All the pictures have all been washed in black, tattooed everything...

All the love gone bad turned my world to black
Tattooed all I see, all that I am, all I will be...yeah...
Uh huh...uh huh...ooh...

I know someday you'll have a beautiful life, I know you'll be a star
In somebody else's sky, but why, why, why
Can't it be, can't it be mine



El sol cayó bajo su espalda
y la oscuridad tiñó de miedo sus recuerdos,
se acomplejaron de odio sus miradas
se convirtieron en polvo sus dulces sueños.

La oscuridad barrió de dolor su corazón,
hizo caer la risa de su tierno rostro,
perdieron sus mejillas su rosado color,
perdió su vida y toda su ilusión.

Se borraron de su cielo las estrellas
sumiendo en negrura su deseo
de vivir.
Se perdió entre un mar de bruma negra
dejándolo prisionero del beso
que nunca debió recibir.

Elessar

11/8/08

Cuaderno de bitácora: De vuelta de todo



Han sido unas ligeras vacaciones, ya hace más de un mes desde mi última entrada, y parece que desde entonces todo ha cambiado.

Eran cambios que esperaba, no deseaba, pero llegaron inexorablemente. Quizá me hayan dejado tocado y frente al viento, sin más protección que la que mi propio aliento y ánimo puedan darme, pero creo que me recuperaré poco a poco. Quizá el cambio de vida que me espera para dentro de poco más de un mes, consiga devolverme otra vez a la vida que llevaba hace unos años, esa vida sin preocupaciones y sin más horizonte que el que pueda alcanzar la vista.

No se si echaré de menos lo que dejaré aquí... eso lo dejo para los últimos días. Sólo sé que ahora no hay nada, ni nadie que pudiera detenerme. Sólo espero que vuelvan los días de gloria pronto.

Elessar

9/7/08

Los restos del naufragio

Todo había sucedido demasiado rápido. No recordaba nada, solo vagos recuerdos de cómo habían trascurrido aquellas tres horas… oía gritos, llantos y miedo, mucho miedo.

Se encontraba aferrado a un listón de madera, probablemente procedente del escenario donde hace poco Gilberto Conrado cantaba una maravillosa aria. Había amanecido, el sol levantaba lentamente sus rayos sobre el, ahora tranquilo, mar. Empezó a despejar su mente de todo, y oteó sus alrededores… agua. Sólo agua y algún que otro petate u objeto del barco flotaba a algunos metros a su redonda. Estaba sólo, no se divisaba un alma. Empezó a chapotear con su listón y fue nadando hacia las pocas pertenencias del buque que aun quedaban flotando. Su cabeza empezó a hervir de recuerdos, y un nombre vino a su cabeza… Aylema. La joven que había conocido al principio del viaje y había sido su confidente, su amiga y su amante. Ella le ayudó a olvidar todo lo que había venido a olvidar a este barco y ahora… ¿dónde estaba ahora?

Divisó una especie de flotador a no pocos metros a su izquierda. Se dirigió hacia el. Se veía a salvo con el listón de madera, pero la comodidad del flotador le haría estar más seguro… él le había dado su chaleco, la había llevado a cubierta y había intentado por todos los medios ponerla a salvo en uno de los botes que salían del barco… pero el temporal era diabólico, las olas golpeaban el casco del barco una y otra vez, haciendo lo posible por volcarlo. Consiguieron montar en un bote y…

Tenía hambre. Aquella sensación había llegado a su cuerpo y creía que no le abandonaría nunca. Sabía que tarde o temprano moriría de hambre, sed o comido por algún tiburón que se acercase. Esperaba su muerte tanto como el placer de divisar tierra. Así siguió dos horas más, intentando olvidar todo lo sucedido, pero los recuerdos volvían a su cabeza como las olas a la playa.

Recordaba haber cenado con ella… haber pasado una velada inolvidable. Recordaba el viento de tormenta rozando su cara mientras la besaba… la recordaba agarrada a su cuerpo mientras las olas golpeaban el indefenso bote en el que intentaban su huida. La recordaba agarrándose a su mano, ya en el agua, mientras el bote se hacía mil astillas bajo el poder de las olas… la recordaba alejándose, gritando su nombre, llorando su amor perdido… y la vio.

Allá a lo lejos se divisaba tierra. Empezó a nadar con el listón, el flotador y las pocas fuerzas que le quedaban. La marea le ayudaba. Al cabo de seis horas, exhausto, llego a la playa y estuvo allí tumbado durante bastantes minutos, riéndose de su suerte y maldiciendo lo pasado. Sacó su mechero que milagrosamente aun permanecía en su bolsillo… ¡encendía! Milagro. Hizo una pequeña hoguera en la playa mientras no paraban de llegar restos de lo que en otro tiempo había sido su billete hacia el olvido.

Y con cada listón de madera, con cada resto del naufragio que llegaba a aquella desolada playa, otro recuerdo venía a su mente. Y con cada recuerdo, una puñalada hería su corazón, y lo arrastraba hacia la oscuridad más profunda. Se tumbó sobre la playa al lado de la hoguera, susurró su nombre… Aylema… y quedó dormido sobre pesadillas.


Elessar

4/7/08

Cuaderno de bitácora: Vire a estribor

Ha llegado el momento. A partir de ahora van a cambiar bastante cosas. Librado ya de las ataduras académicas, veo como mi barco sigue surcando el mar, pero esta vez, hay cambios...



Lo primero es la dirección. Ya no nos dirigimos hacia la tierra de los tulipanes. Nuestro rumbo se fija ahora, y por fin definitivamente, algo más al este, más cerca del frío siberiano y de las heladas aguas bálticas... Polonia, tierra de templarios y con más historia de lo que aparenta. Y de entre ellas, quizá me dirijo a su única ciudad portuaria importante, Gdansk, ciudad de astilleros, pescadores y comerciantes... buen sitio para un bucanero como yo.

En cuanto a la tripulación... no se que pasará. Espero no tener que hacer cambios, y que me acompañen los mismo de siempre, pero son tiempos revueltos para casi todo, y los vientos de cambio soplan más fuerte cada día... quiero protegerme de ellos, pero a la vez los ansío con fuerza... impulsan mi barco, pero apagan mis velas.

Elessar

20/6/08

Trenes de ida y vuelta


Ella soltó el dinero y la taquillera le dio su billete. Quizá el destino no era lo que más le animaba, pero sentía una sensación de que la libertad se le había acabado. Dejo su maleta sobre el suelo, y se sentó en un banco de los numerosos que poblaban la estación. Miles de rostros circulaban de un lado a otro, de un andén al siguiente, de un paso de la vida a otro. A veces uno tenía la sensación de que nadie puede moverlo de donde está, que puede quedar impasible a todo, y cuando se da cuenta, todo ha cambiado… porque, aunque tu no avances, el mundo sigue girando.

Siguió bastante tiempo con la mirada perdida, mirando el bullicio de la pequeña estación de tren. Miles de caras que en otro tiempo le hubieran sugerido miles de cosas… pero hoy no tenía la cabeza para pensar. Las fiestas de los últimos días habían mermado de sobremanera su capacidad de concentración. Sólo quería descansar, cerrar los ojos y verse otra vez donde soñaba. Pero a veces los sueños tienden cheques que el ego no puede pagar… y ella se había quedado sin fondos.

Oteó de reojo el viejo reloj que colgaba de alguna parte y vio que el tiempo pasaba más lento que de costumbre, y así quería que permaneciese para siempre. En poco tiempo veía que tendría que tomar decisiones que había ido aparcando, unas tras otra, y que buscaban solución en menos de veinticuatro horas. Era como ser Jack Bauer, pero sin pistolas, ni interrogatorios, ni bombas, ni terroristas… o sea, no era Jack Bauer.

Intentó distraer su mente de pensamientos nada libidinosos leyendo un periódico que estaba en la papelera que había junto al banco. Si algo había aprendido en estos años, era que todas las madres no eran como la suya, que no todo lo que venden a precio de oro es oro, y que nadie suele usar las hojas de periódico como manteles improvisados, que además de impedir que la mesa se manchase, te ofrecían lectura durante la cena. Noticias sin interés para ella poblaban las páginas. Leyó los titulares casi sin pensar en lo que leía. Llegó al horóscopo, las viñetas cómicas, y al crucigrama que alguien había medio completado con una pésima caligrafía. Descubrió un error, quizá el que había propiciado la desesperación del usuario, que ante la humillación de un simple crucigrama, había decidido vengarse arrojándolo a la papelera y dando fin a su vida de una manera cobarde.

Dejó el periódico sobre el banco, y volvió a reposar la cabeza sobre la parte superior de este. No pensaba en lo que le ocurriría de aquí en adelante, solo pensaba en las consecuencias. No sabía si encontraría lágrimas o risas, fiestas o funerales. Sólo esperaba que hubiese alguien para recibirla, y de eso también tenía serias dudas. Todo seguía igual, cada cosa en su sitio, pero decorado todo con un papel diferente… sabía que los momentos felices habían acabado, sólo esperaba que él llegase para darle la última puñalada, la última palabra que necesitaba por oír… pero no quería oírla.

Pero ahora solo esperaba la voz electrónica del megáfono de la estación. Este cumplió sus deseos anunciando la salida del tren que ella estaba esperando. Recogió sus cosas, dejó deliberadamente olvidado el periódico de segunda mano, y marchó al andén siguiente.


Elessar

17/6/08

Who I am?

"Lo mejor del tiempo del tiempo es que cura las heridas...
Lo peor de los besos
es que crean adicción"
J. SABINA

El día que me quieras
no habrá más que armonías,
será clara la aurora
y alegre el manantial.
Traerá quieta la brisa
rumor de melodías
y nos darán las fuentes
su canto de cristal.
El día que me quieras
endulzará sus cuerdas
el pájaro cantor,
florecerá la vida,
no existirá el dolor...
-El día que me quieras, CARLOS GARDEL-


Soy un dios, un sultán,
un maestro, un adivino,
soy de la baraja un as.
Un camello, un faquir, el destino,
la piedra angular del amor,
la apuesta al rojo de un tipo sin tino,
el negro de lluvia sobre un día divino.
Soy el trece, el gato negro, la vil escalera,
el humo oscuro de la derrota,
el gris monótono del tedio y la espera,
el blanco satén de noches a solas,
la triste realidad endulzada de trolas.
Soy un rey sin sillón, los cuernos sin novia,
la verdad sin cristaleras, los besos sin goma.
Soy los cuerpos sin sexo, la luna sin drogas,
el rock sin Hendrix, la cama a solas,
un vacio te quiero = a un vacio en mi alcoba,
soy un tango sin Gardel en la sinfonola...
soy yo mismo, sin ti y sin tu aroma.

Elessar

8/6/08

Deseos de volver


Ahora que esta más cerca el reencuentro,
ahora que ya veo tus ojos ocultos por la niebla
en el fondo de mi deseo, ahora que ya adivino
a dibujar tu sonrisa entre miles de rostros
vacios, insensibles y llenos de miedo...
ahora que el tiempo es menos pesado,
ahora que el olvido ya ha encontrado asiento,
ahora que el mundo ya no gira entre dos puntos
intentando separarlos sin remedio.
Ahora que la espera se hace más corta
arden más mis palabras en mi pecho,
arde más el deseo de abrazarte, acariciarte,
endulzar mi aroma con tu aliento.
Recorrer con miradas todo tu cuerpo,
sentirte mía, entre mis brazos,
entre mis lágrimas y mis besos,
sentir que para entre tus caricias el tiempo
una vez acelerado por las dudas
y la falta de deseo.
Cerrar los ojos a tu lado, abrazados, y dormir...
y que me despiertes con un te quiero.

Elessar

1/6/08

Cuaderno de bitácora: Texas Hold'em


Seguramente habréis escuchado tantas, o más, comparaciones sobre la vida misma, que, seguramente al igual que a mí, os pareceran odiosas. Pero llegados a un punto de la existencia de cada uno, siempre se nos plantea la misma pregunta: “¿Qué es mi vida?”. A veces es por aburrimiento, otras por un ímpetu de autocompasión y otras simplemente por dar una oportunidad al filósofo que todos llevamos dentro, pero siempre acabamos contestándonos a nosotros mismos, en la oscuridad de la noche, embargados por el desasosiego y medio sumidos en sueños. Hace unos días yo me contesté a mi mismo, y la verdad es que mi contestación me sorprendió bastante.

Para mi la vida es como una partida de poker (prometo que, aunque lo conozco, no soy muy dado a este juego de naipes yanqui). Cada uno la empieza con un número de fichas… algunos con muchas, otros con muy pocas. Y nuestra existencia únicamente se basa en intentar aumentar el número de fichas tanto como podamos. Yo hasta hace un tiempo tenía todo a lo que podía optar: salud, éxito, ilusiones, proyectos, amigos, novia, felicidad, ambición… pero una serie de catastróficas desdichas me ha hecho perder muchas de mis fichas y dejarme al borde de la bancarrota. En este momento muchos dirían que lo más sensato es retirarse, vivir con lo que te ha quedado y maldecirte a ti mismo el resto de tus días por la oportunidad de éxito que dejaste escapar… “si me hubiera retirado cuando tenía todas las fichas”… ¡ahhh! Pero hay está la gracia, nadie se retira cuando va ganando. Otros opinarían que hay que seguir luchando, que hasta que no te encuentres con una única ficha bajo tus manos, hasta que no lo hayas perdido todo, y lo único que puedas jugarte sea la vida misma, debes seguir apostando. Yo, si quieren que moje, soy de los segundos.

Y al igual que en el poker, la vida va por rachas. Las probabilidades de que algo salga bien cuando todo sale mal, son las mismas de que te salgan buenas cartas cuando llevas varias manos perdiendo… si, por mucho que lo neguemos, Murphy tenía razón. Ahora tengo muchas fichas en medio de la mesa esperando las apuestas de los contendientes, muchas cosas que están pendientes de hilos demasiado finos para mi gusto. Eso sí, también tengo algunas fichas que nunca dejaré escapar… pueden bajar su valor, pero nunca escaparan de mis manos.

Y aquí ando, esperando una racha de viento que empuje lo suficiente mi barco como para recuperarme un poco de los palos que da la vida; ese aliento fresco de una mañana en la que ves que todo puede ser posible… esperando ese rey y esa reina que me den la escalera de color… pero hay que saber jugar esas cartas. ¡Si al menos fuera como el puto Chang!

Elessar